CANNABIS
Hachís y marihuana
La marihuana viene de la planta del cáñamo de la India, la parte que principalmente se consume es la flor o el “cogollo” y en menos cantidad las semillas, hojas y tallos.
El hachís es una resina, de las flores de la marihuana, de color canela, marrón o negra que se seca y se prensa.
Hay más de 400 sustancias químicas en la marihuana y el hachís, pero el químico que produce el efecto es el THC (tetrahidrocannabinol), que es la defensa natural de la planta de la marihuana contra los depredadores y es el que los califica como drogas. Esta crea dependencia y por ser natural no quiere decir que es inofensiva, sino podemos compararla con la cicuta que también es natural.
La sustancia que se asocia con los beneficios médicos es la CBD (cannibidiol) que no tiene efectos notorios, no “coloca”. Sus beneficios se todavía están en estudio, pero la marihuana y el hachís son drogas, al igual que el tabaco, el alcohol y la cocaína, y estas dos también están fuertemente integradas y utilizadas en nuestra sociedad.
Los efectos inmediatos son la taquicardia, la disminución del equilibrio, desorientación, la coordinación y somnolencia (algunas personas sufren ataques de pánico y ansiedad). Estos efectos se producen en pocos minutos y alcanzan sus niveles máximos en los primeros 30 minutos.
El fumador suele mantener más tiempo el humo, por lo que es más nocivo para los pulmones. También fomenta el dolor de garganta y los resfriados. Mentalmente, los fumadores de estas sustancias tienen una aptitud mental y memoria más deficiente que los que no lo consumen, además de empeorar las emociones, motivaciones y la toma de decisiones. Por otro lado, el THC permanece en el cuerpo durante semanas y el humo de los porros, tiene un 50% o un 70% más de sustancias que causan cáncer que el del tabaco. Un solo porro puede causar tanto daño como 5 cigarrillos seguidos.
El uso reiterado de estas drogas puede causar anormalidades en el cerebro, fomentar la psicosis y deformar tu esperma.
